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La
información farmacológica contenida en esta revisión
está concebida como un suplemento y no como un substituto
del conocimiento, experiencia, habilidades y juicio del médico
para el tratamiento de su paciente. La ausencia de información
o advertencias para un fármaco específico o para una
combinación de fármacos no debe ser interpretada como
indicativa de que el fármaco o su combinación es segura,
apropiada o efectiva para todo paciente.
INTRODUCCIÓN
Metformina es un
antihiperglicémico usado en el manejo de la diabetes tipo
2, y no se relaciona con otras clases de agentes antihiperglicémicos
orales.(1)
CLASIFICACIÓN
Pertenece a los
agentes antidiabéticos, derivado de las biguanidas.(1,2)
FARMACOCINÉTICA
La biodisponibilidad
absoluta de metformina, con una dosis de 500 mg administrados
en ayunas, es aproximadamente 50-60%. Varios estudios, utilizando
dosis únicas de 500-1500 mg y 850-2250 mg, indican que
existe una falta de proporcionalidad con dosis que se incrementan,
lo cual se debe a una absorción disminuida antes que a
una alteración en la eliminación. Los alimentos
disminuyen la extensión de y, ligeramente retrasan, la
absorción de metformina, demostrado por la disminución
en el 40% del pico de la concentración plasmática
(Cmax),
disminución del 25% del área bajo la concentración
versus la curva de tiempo (AUC)
y una prolongación de 35 minutos en el tiempo de concentración
plasmática pico (Tmax)
después de la administración de una dosis única
de 850 mg con la comida, en comparación con la misma dosis
después del ayuno. Aún se desconoce la relevancia
clínica de estos datos.(1)
Después de
una dosis única de metformina de liberación prolongada,
la Cmax se alcanza en un promedio de 7 horas y un rango
de 4 a 8 horas. Los niveles plasmáticos pico son aproximadamente
20% menores en comparación con la misma dosis de metformina
simple, sin embargo, la extensión de la absorción
(medida por el AUC) es similar en ambas presentaciones.(1)
En el estado de
equilibrio, la AUC y la Cmax son menores que la dosis
proporcional de metformina de liberación prolongada dentro
de un rango de 500 a 2000 mg administrados una vez al día.
Los picos plasmáticos son aproximadamente 0,6, 1,1, 1,4
y 1,8 µg/mL para dosis diarias de 500, 1000, 1500 y 2000
mg, respectivamente. La extensión de la absorción
(medida por la AUC) de metformina de liberación prolongada,
con una dosis de 2000 mg una vez al día, es similar a la
misma dosis diaria total administrada como metformina simple 1000
mg dos veces al día. Después de la administración
repetida de metformina de liberación prolongada, ésta
no se acumula en el plasma.(1)
Dentro de la variabilidad
subjetiva, la Cmax y la AUC de metformina y metformina
de liberación prolongada son comparables.(1)
Aunque la extensión
de la absorción de metformina de liberación prolongada
(medida en la AUC) se incrementa en aproximadamente el 50% cuando
se administra con los alimentos, no existe un efecto de la comida
sobre la Cmax y el Tmax de metformina. Tanto
las comidas ricas en grasa como las que no poseen el mismo efecto
sobre la farmacocinética de metformina de liberación
prolongada.(1)
El volumen aparente
de distribución de metformina después de una dosis
única de 850 mg es en promedio 654 ± 358 L. Metformina
casi no se une a las proteínas plasmáticas, en contraste
con las sulfonilureas, las cuales se unen en un 90% a las proteínas.
Metformina se divide en los eritrocitos casi como una función
de tiempo. A dosis clínicas usuales con esquemas de dosificación
de metformina, las concentraciones plasmáticas de equilibrio
se alcanzan en 24 a 48 horas y son generalmente < 1 µg/mL.
Durante los estudios clínicos controlados de metformina,
los niveles plasmáticos máximos no excedieron los
5 µg/mL, aún con las máximas dosis.(1)
Los estudios realizados
con dosis únicas intravenosas, en sujetos normales, demostraron
que metformina se excreta sin cambios en la orina y no sufre metabolismo
hepático (no se han identificados metabolitos en humanos)
ni se excreta por la bilis. El aclaramiento renal es aproximadamente
3,5 veces mayor que el aclaramiento de creatinina, lo que indica
que la secreción tubular es la mayor ruta de eliminación
de metformina. Después de la administración oral,
aproximadamente el 90% del fármaco absorbido es eliminado
por vía renal dentro de las primeras 24 horas, con una
vida media de eliminación plasmática de aproximadamente
6,2 horas. En sangre, la vida media de eliminación es aproximadamente
17,6 horas, lo que sugiere que la masa eritrocitaria es un compartimiento
de distribución.(1,2)
PACIENTES CON DIABETES
TIPO 2(1)
En presencia de
la función renal normal, no existen diferencias entre las
farmacocinéticas de las dosis únicas o múltiples
entre pacientes con diabetes tipo 2 y sujetos normales, ni tampoco
se ha observado acumulación en ninguno de los dos grupos
con las dosis clínicas usuales.
Las farmacocinéticas
de metformina de liberación prolongada en los pacientes
con diabetes tipo 2 son comparables a las de los adultos sanos.
INSUFICIENCIA RENAL(1)
En los pacientes
con insuficiencia renal (basada en el aclaramiento de creatinina),
la vida media plasmática y sanguínea de metformina
se prolonga y el aclaramiento renal disminuye en proporción
con el menor aclaramiento de creatinina.
INSUFICIENCIA HEPÁTICA(1)
No se han realizado
estudios farmacocinéticos en pacientes portadores de insuficiencia
renal.
GERIÁTRICOS(1)
Existen datos limitados
de estudios controlados en relación a la farmacocinética
de metformina en la población geriátrica, los cuales
sugieren que el aclaramiento plasmático total de metformina
disminuye, la vida media se prolonga y la Cmax se incrementa,
en comparación con los adultos jóvenes sanos. Parece
que las alteraciones de la farmacocinética con la edad
se deben primariamente a un cambio en la función renal.
Por lo tanto, no debe administrarse este fármaco a pacientes
≥ 80 años de edad a menos que el valor del aclaramiento
de creatinina demuestre que la función renal está
indemne.
PEDIÁTRICOS(1)
No se poseen actualmente
datos de estudios en pacientes pediátricos.
FARMACODINAMIA
Metformina es un agente antihiperglicémico
que mejora la tolerancia a la glucosa en los pacientes portadores
de diabetes tipo 2, disminuyendo la glucosa plasmática
basal y postprandial. Sus mecanismos farmacológicos de
acción son diferentes a las otras clases de agentes antihiperglicémicos
orales. Metformina disminuye la producción hepática
de glucosa, disminuye la absorción intestinal de glucosa
y mejora la sensibilidad a insulina incrementando la recaptación
y utilización periférica de glucosa. A diferencia
de las sulfonilureas, metformina no produce hipoglicemia tanto
en los pacientes con diabetes tipo 2 como en los sujetos normales
(excepto en circunstancias especiales, ver PRECAUCIONES)
y no causa hiperinsulinemia. Con la terapia de metformina, la
secreción de insulina permanece inalterable mientras que
los niveles de insulina durante el ayuno y la respuesta insulínica
plasmática a lo largo del día disminuyen. A las
biguanidas se les ha denominado "euglicémicos"
más que hipoglicémicos.(1,2,3)
En resumen, los mecanismos de acción
propuestos actualmente incluyen:(2)
1. Estimulación directa de
la glucólisis en los tejidos, con mayor eliminación
de glucosa en la sangre.
2. Gluconeogénesis hepática
reducida.
3. Retardo de la absorción
de glucosa en las vías gastrointestinales.
4. Reducción de las concentraciones
plasmáticas de glucagón.
Se piensa que metformina incrementa
el número y/o afinidad de los receptores de insulina sobre
las membranas de superficie celulares, especialmente en los sitios
de receptores periféricos, y ayuda a corregir la regulación
a la baja ("down regulation") del
receptor de insulina. Este efecto incrementa la sensibilidad a
la insulina a nivel del receptor y los sitios de unión
postreceptor e incrementa la recaptación periférica
de glucosa. Las concentraciones de insulina permanecen sin cambios
o se reducen ligeramente en tanto que el metabolismo de la glucosa
mejora. Los efectos metabólicos de metformina incrementan
el almacenamiento hepático de glucosa en los pacientes
diabéticos (pero no en los sujetos sanos), disminuyen la
absorción intestinal de glucosa, y reducen la oxidación
ácida grasa y la formación de acetil coenzima A.
Se considera que la recaptación de glucosa o la oxidación
ácida de las grasas libres son efectos causados por mecanismos
no mediados por insulina. Algunos estudios han demostrado efectos
de disminución de los lípidos, tanto en diabéticos
como en no diabéticos, en tanto que otros no han demostrado
una evidencia clara sobre la acción de metformina en relación
con la disminución de concentraciones de lípidos
en todos los diabéticos. Estos efectos se pueden manifestar
como reducción del peso con alteración nominal del
índice metabólico.(3)
Las tabletas de liberación
prolongada poseen un sistema matricial de polímeros hidrofílicos.
Metformina está combinada con un polímero que controla
la liberación del fármaco para formar una fase "interna",
la cual se incorpora como partículas discretas en una fase
"externa" de un segundo polímero. Después
de la administración, las secreciones del tracto gastrointestinal
ingresan en la tableta, con lo que los polímeros se hidratan
y se vuelven tumefactos. El fármaco es liberado lentamente
mediante un proceso de difusión a través de la matriz
de gel, lo cual es independiente del pH. El sistema de polímeros
hidratado no es rígido y se espera que se rompa por la
peristalsis normal del tracto gastrointestinal. Los componentes
biológicamente inertes de la tableta permanecen ocasionalmente
intactos durante el tránsito gastrointestinal y se eliminan
por las heces como masas suaves hidratadas.(1)
OTRAS ACCIONES / EFECTOS(3)
Metformina interfiere con la absorción
de la vitamina B12 por inhibición competitiva
de la unión dependiente de calcio del complejo B12
factor vitamínico intrínsico a su receptor; es posible
que en los individuos con predisposición se manifieste
anemia.
INDICACIONES
Diabetes mellitus no insulino
dependiente: como monoterapia, metformina está indicada,
junto con la dieta y el ejercicio, para mejorar el control glicémico
en los pacientes portadores de diabetes tipo 2. Se indica en pacientes
mayores de 10 años de edad, pero las tabletas de liberación
prolongada se administran a los pacientes mayores de 17 años
de edad.(1,3)
Puede utilizarse concomitantemente
con una sulfonilurea o con insulina
para mejorar el control glicémico en pacientes adultos
(de 17 años de edad y mayores).(1)
Las biguanidas han sido los
fármacos que se han prescrito con mayor frecuencia para
pacientes con obesidad refractaria, cuya hiperglucemia se debe
a una acción ineficaz de la insulina, es decir, el síndrome
de "resistencia a la insulina". Debido a que la metformina
es un agente que produce liberación de insulina y no incrementa
el peso ni provoca hipoglucemia, ofrece obvias ventajas sobre
la insulina o las sulfonilureas en el tratamiento de la hiperglucemia
en estos pacientes.(2)
[] []
SITUACIONES
ESPECIALES
Categoría C para su uso en el embarazo.
Hay información reciente que sugiere que los niveles anormales
de glicemia durante el embarazo están asociados con una
mayor incidencia de alteraciones congénitas. La mayoría
de los expertos recomiendan que debe utilizarse insulina durante
el embarazo para mantener los niveles de glicemia lo más
cercanos posible a los valores normales. Puesto que los estudios
de reproducción en animales no son siempre predictivos
de la respuesta humana, no debe administrarse metformina durante
el embarazo salvo que sea claramente necesario. No existen estudios
adecuados acerca de la administración de metformina a mujeres
embarazadas. Se ha demostrado que metformina atraviesa la barrera
placentaria en forma parcial.(1)
Metformina se excreta
por la leche humana, alcanzando niveles comparables con los plasmáticos.
Además, los infantes lactantes tienen una mayor predisposición
a presentar hipoglicemia, por lo que se debe descontinuar este
hipoglicemiante o descontinuar la lactancia. En caso de descontinuarse
el fármaco, se debe evaluar la efectividad de la dieta
y/o la necesidad de administrar insulina.(1)
En los estudios
realizados, no se ha evidenciado un potencial carcinogénico,
tumorigénico o mutagénico de metformina.(1)
No se ha observado
alteración en la fertilidad, tanto en ratas machos como
hembras.(1)
Se ha establecido
la seguridad y la efectividad de metformina para el tratamiento
de la diabetes tipo 2 en pacientes pediátricos comprendidos
entre 10 y 16 años de edad (no se han realizado estudios
en pacientes pediátricos menores de 10 años). El
uso de metformina en este grupo de edad está sustentado
por la evidencia de estudios controlados en adultos con datos
adicionales de un estudio clínico controlado en pacientes
pediátricos de 10 a 16 años de edad con diabetes
tipo 2, que demostró una respuesta similar en el control
glicémico al observado en los adultos. En este estudio,
los efectos adversos fueron similares a los descritos en los adultos.
Se recomienda una dosis diaria máxima de 2000 mg.(1)
No se recomienda
administrar metformina a niños menores de 10 años.
No se ha establecido la seguridad y la eficacia de metformina
de liberación prolongada en pacientes pediátricos,
menores de 17 años.(1)
Hay estudios clínicos
controlados con metformina que no incluyen suficientes de pacientes
ancianos para determinar si responden en forma diferente a los
pacientes jóvenes, aunque otras experiencias clínicas
no han reportado diferencias en las respuestas entre los pacientes
ancianos y los pacientes jóvenes. Sin embargo, se debe
tener precaución en relación con la función
renal, la cual se deteriora con la edad. En este grupo de pacientes
no se debe titular hasta la máxima dosis.(1)
CONTRAINDICACIONES(1,2)
-
Cualquier enfermedad
que requiera monitorización especial de la glicemia:
quemaduras severas, deshidratación, coma diabético,
cetoacidosis diabética, coma no cetócico hiperosmolar,
infecciones severas, cirugía mayor, trauma severo. En
estas circunstancias se incrementa el riesgo de efectos colaterales
de glicemia no controlada o se incrementa la acidosis láctica.(3)
-
Enfermedad renal
o insuficiencia renal (de acuerdo a los niveles de creatinina
sérica: ≥ 1,5 mg/dL [varones], ≥ 1,4 mg/dL
[mujeres] o aclaramiento de creatinina anormal) que podría
derivarse de condiciones como colapso cardiovascular (shock),
infarto agudo de miocardio y septicemia.
- Insuficiencia cardiaca congestiva
que requiere tratamiento farmacológico.
- Enfermedad hepática severa,
aguda o crónica.(3)
- Hipersensibilidad conocida a metformina.
- Alcoholismo.
- Condiciones predisponentes a anoxia
tisular (por ejemplo, disfunción cardiopulmonar crónica),
debido a que se incrementa el riesgo de acidosis láctica
inducida por biguanidas en presencia de estas enfermedades.
- Acidosis metabólica aguda
o crónica, incluyendo cetoacidosis diabética, con
o sin coma. La cetoacidosis
diabética debe tratarse con insulina.
- Acidosis láctica activa
o antecedentes.(3)
- Metformina debe descontinuarse
temporalmente en los pacientes que necesitan someterse a procedimientos
radiológicos que involucren la administración intravascular
de medios de contraste yodados, porque el uso de estos productos
resulta en la alteración aguda de la función renal.
Metformina debe descontinuarse dos días antes de realizar
procedimientos quirúrgicos.(1,2,3)
EFECTOS
SECUNDARIOS
Las reacciones adversas más
comunes son:(1,2)
-
Diarrea, náusea
/ vómito, flatulencia, astenia, indigestión, malestar
abdominal, cefalea.
La diarrea puede ser causa para descontinuar
el tratamiento en un 6% de los pacientes que reciben metformina.
Además, se han reportado las siguientes reacciones adversas
en ≥ 1,0% a ≤ 5,0% de pacientes que reciben metformina:
deposiciones anormales, hipoglicemia, mialgias, confusión,
disnea, alteraciones nasales, rash, diaforesis, disgeusia, malestar
torácico, escalofríos, síndrome gripal, oleadas
de calor, palpitaciones. En un porcentaje similar, los pacientes
que reciben metformina de liberación prolongada presentan:
dolor abdominal, estreñimiento, distensión abdominal,
dispepsia / acedía, flatulencia, mareo, cefalea, infección
del tracto respiratorio superior, disgeusia.(1)
La absorción de vitamina B12
parece disminuida durante la terapéutica crónica con
metformina.(2)
En ausencia de hipoxia o insuficiencia
renal hepática, la acidosis láctica es menos común
con la terapéutica de metformina que con la terapéutica
de fenformina.(2)
En los pacientes pediátricos
se han reportado reacciones adversas similares a las de los adultos.(1)
PRECAUCIONES
-
Acidosis láctica:(1)
es una complicación
metabólica rara, pero seria, que puede ocurrir debido
a la acumulación de metformina durante el tratamiento;
cuando ocurre, es fatal en el 50% de los casos. La acidosis
láctica también se presenta en asociación
con un número de condiciones fisiopatológicas,
incluyendo diabetes mellitus, y cuando está presente
una hipoperfusión tisular significativa e hipoxemia.
La acidosis láctica se caracteriza por presentar niveles
elevados de lactato (> 5 mmol/L), disminución del
pH sanguíneo, alteraciones electrolíticas con
un incremento en la brecha aniónica, y un incremento
en el índice lactato / piruvato. Cuando metformina está
implicada como causa de acidosis láctica, los niveles
plasmáticos de metformina son generalmente mayores a
5 µg/mL.
La incidencia reportada de acidosis láctica en pacientes
que reciben metformina es muy baja (casi 0,03 casos / 1000 pacientes-años,
con aproximadamente 0,015 casos fatales / 1000 pacientes-años).
Los casos reportados han ocurrido principalmente en pacientes
diabéticos con insuficiencia renal significativa, incluyendo
enfermedad renal intrínseca e hipoperfusión renal,
generalmente sobre la base de múltiples problemas médico
/ quirúrgicos y múltiples medicaciones concomitantes.
Los pacientes con insuficiencia cardiaca requieren manejo farmacológico,
particularmente aquellos con insuficiencia cardiaca congestiva
aguda o inestable que están en mayor riesgo de presentar
hipoperfusión e hipoxemia, y tienen también mayor
riesgo de presentar acidosis láctica. El riesgo de acidosis
láctica se incrementa con el grado de insuficiencia renal
y la edad del paciente. El riesgo de acidosis láctica
disminuye, por tanto, con una monitorización regular
de la función renal en los pacientes que reciben metformina,
y con el uso de la dosis mínima efectiva. En particular,
el tratamiento de pacientes ancianos debe ser acompañado
de monitoreo cuidadoso de la función renal. No debe administrarse
metformina a pacientes ≥ 80 años de edad, salvo
que los niveles de aclaramiento de creatinina demuestren que
la función renal se encuentre normal, puesto que este
grupo de pacientes es el más propenso a desarrollar acidosis
láctica. Además, metformina debe suspenderse en
cuanto se presente cualquier condición asociada con hipoxemia,
deshidratación o sepsis. Puesto que la disfunción
hepática limita significativamente la habilidad para
aclarar el lactato, debe evitarse la administración de
metformina en los pacientes que presenten evidencia clínica
o de laboratorio de cualquier enfermedad hepática. Los
pacientes deben ser advertidos sobre el uso excesivo de alcohol,
tanto agudo como crónico cuando están en terapia
con metformina, puesto que el alcohol potencia los efectos del
fármaco sobre el metabolismo del lactato. Además,
metformina debe ser descontinuada temporalmente antes de cualquier
estudio que requiera la administración intravascular
de radiocontraste y antes de cualquier procedimiento quirúrgico.
El inicio de la acidosis láctica generalmente es sutil,
y está acompañado solo de síntomas inespecíficos,
tales como malestar, mialgias, distrés respiratorio,
somnolencia y distrés abdominal inespecífico.
Posteriormente se asocian hipotermia, hipotensión y bradiarritmias
resistentes con una acidosis más marcada. El paciente
y su médico deben estar prevenidos sobre la posible importancia
de tales síntomas y el paciente debe ser instruido para
notificar inmediatamente si ocurren estos síntomas. Se
debe suspender la terapia con metformina hasta clarificar los
síntomas. Serán útiles exámenes
como electrolitos séricos, cetonas, glicemia y, si está
indicado, pH sanguíneo, niveles de lactato, e inclusive
niveles de metformina. Una vez que el paciente se estabiliza
en cualquier nivel de dosis, los síntomas gastrointestinales,
que son los más comunes durante el inicio de la terapia,
no se relacionan con el fármaco. La presentación
posterior de síntomas gastrointestinales puede estar
relacionada con acidosis láctica o cualquier otra patología
seria.
Los niveles de lactato plasmático venoso en ayunas sobre
el límite superior de los valores normales pero menor
a 5mmol/L en los pacientes que reciben metformina no indican
necesariamente la presentación inminente de acidosis
láctica y pueden explicarse por otros mecanismos, tales
como una diabetes mal controlada u obesidad, actividad física
vigorosa o problemas técnicos al tomar la muestra.
Se espera la presentación de acidosis láctica
en cualquier paciente diabético con acidosis metabólica
en ausencia de evidencia de cetoacidosis (cetonuria y cetonemia).
La acidosis láctica es una emergencia médica que
debe ser tratada en un hospital. En un paciente con acidosis
láctica que está recibiendo metformina, se debe
descontinuar el fármaco inmediatamente y se deben instituir
medidas de soporte generales lo más pronto posible. Puesto
que metformina es dialisable (con un aclaramiento de hasta 170
mL/min bajo buenas condiciones hemodinámicas), se recomienda
realizar inmediatamente diálisis para corregir la acidosis
y remover el fármaco acumulado. Este manejo generalmente
resulta en una reversión rápida de los síntomas
con la consiguiente recuperación.
- GENERALES(1)
- Monitoreo de la función renal: se conoce que metformina
se excreta sustancialmente por el riñón, y el
riesgo de acumulación de metformina y la acidosis láctica
se incrementa con el grado de alteración de la función
renal. Por tanto, los pacientes con niveles séricos de
creatinina por encima del límite normal para su edad
no deben recibir metformina. En los pacientes de edad avanzada,
metformina debe titularse cuidadosamente para establecer la
dosis mínima para alcanzar un adecuado efecto glicémico,
porque la edad avanzada está asociada con una función
renal disminuida. En los pacientes ancianos, particularmente
aquellos ≥ 80 años de edad, la función renal
debe monitorizarse regularmente y, generalmente, metformina
no debe titularse hasta la dosis máxima.
Antes de iniciar la terapia con metformina, y al menos una vez
al año en lo sucesivo, se debe evaluar la función
renal y verificar su normalidad. En los pacientes en quienes
se ha desarrollado una insuficiencia renal, debe evaluarse con
mayor frecuencia la función renal y se debe descontinuar
el fármaco ante la evidencia de una insuficiencia.
- Deben utilizarse con precaución los fármacos
concomitantes que alteran la función renal o resultan en un cambio hemodinámico significativo o interfieren
con la disposición de metformina, tales como fármacos
catiónicos, que son eliminados por secreción tubular
renal.
- Los estudios radiológicos que involucren el uso intravascular
de materiales de contraste yodado (por ejemplo, urograma intravenoso,
colangiografía intravenosa, angiografía y tomografía
computarizada) pueden llevar a una alteración aguda de
la función renal y se han asociado con acidosis láctica
en los pacientes que reciben metformina. Por tanto, en los pacientes
en quienes se planifica cualquier estudio de esta clase, se
debe suspender temporalmente el fármaco al tiempo o antes
del procedimiento, por 48 horas después del mismo, reinstituyéndolo
sólo después de reevaluar la función renal
y si ésta se encuentra normal.
- Estado hipóxicos: el colapso cardiovascular (shock)
de cualquier etiología, insuficiencia cardiaca congestiva
aguda, infarto agudo de miocardio y otras condiciones caracterizadas
por hipoxemia se han asociado con acidosis láctica y
también como causa de azoemia prerrenal. Cuando suceden
estos eventos en los pacientes que reciben metformina, se debe
descontinuar inmediatamente el fármaco.
- Procedimientos quirúrgicos: se debe suspender temporalmente
la metformina por cualquier procedimiento quirúrgico
(excepto procedimientos menores no asociados con la restricción
de la ingesta de comida o líquidos) y no debe reiniciarse
hasta que la ingesta oral del paciente sea adecuada y la función
renal se haya evaluado como normal.
- Ingesta de alcohol: se conoce que el alcohol potencia el efecto
de metformina sobre el metabolismo láctico. Los pacientes,
por consiguiente, deben estar advertidos sobre la ingesta excesiva
de alcohol, aguda o crónica, mientras reciben metformina.
- Alteración de la función hepática: puesto
que la insuficiencia hepática se ha asociado con algunos
casos de acidosis láctica, debe evitarse la administración
de metformina en los pacientes que cursan con enfermedad hepática
evidente clínicamente o por datos de laboratorio.
- Niveles de vitamina B12: en los estudios clínicos
controlados, realizados con metformina, se ha observado una
disminución de los niveles séricos de vitamina
B12 a valores subnormales, sin manifestaciones clínicas.
Esta disminución, tal vez secundaria a la interferencia
con la absorción de B12 desde el complejo
del factor intrínsico de B12, se asocia, sin
embargo, rara vez con anemia y parece ser rápidamente
reversible tras la suspensión del tratamiento con metformina
o con suplementación de B12. Se debe realizar
un control de los parámetros hematológicos en
forma anual, investigando oportunamente cualquier alteración.
Ciertos individuos (aquellos con ingesta inadecuada de vitamina
B12 o calcio o problemas de absorción) tienen
mayor predisposición para presentar niveles subnormales
de B12. En estos pacientes es útil realizar
mediciones de rutina de los niveles séricos de B12
con un intervalo de 2-3 años.
- Cambios en el estado clínico de los pacientes con diabetes
tipo II controlada previamente: un paciente con diabetes tipo
2 bien controlado previamente con metformina, que desarrolla
alteraciones en las pruebas de laboratorio o enfermedad clínica
(especialmente alguna vaga y mal definida), debe evaluarse rápidamente
para determinar una posible cetoacidosis o acidosis láctica.
La evaluación debe incluir electrolitos séricos
y cetonas, glicemia y, si está indicado, pH sanguíneo,
lactato, piruvato y niveles de metformina. Si se presenta cualquier
tipo de acidosis, se debe interrumpir la terapia con metformina
e instaurar las medidas correctivas apropiadas.
- Hipoglicemia: ésta no se presenta en los pacientes
que reciben metformina sola bajo las circunstancias usuales
de uso, pero puede ocurrir cuando la ingesta calórica
es deficiente, cuando no se compensa con suplementación
calórica el ejercicio extenuante, o durante el uso concomitante
de otros hipoglicemiantes (tales como sulfonilureas e insulina)
o etanol.
Los pacientes ancianos, débiles o malnutridos, y aquellos
con insuficiencia adrenal o pituitaria, o con intoxicación
alcohólica son particularmente susceptibles a los efectos
hipoglicémicos. Es difícil reconocer la hipoglicemia
en los pacientes ancianos y en las personas que toman fármacos
bloqueadores
betaadrenérgicos.
- Pérdida del control de la glicemia: cuando un paciente
estable con cualquier régimen para diabéticos
se expone a estrés como fiebre, trauma, infección
o cirugía, ocurre una pérdida temporal del control
de la glicemia. En esas circunstancias, es necesario suspender
la metformina y administrar insulina temporalmente. Metformina
es reinstituida después de que se resuelve el episodio
agudo.
La efectividad de los fármacos antidiabéticos
orales para disminuir la glicemia a un nivel predeterminado
se reduce con el tiempo en muchos pacientes. Este fenómeno,
que se debe a la progresión de la enfermedad subyacente
o a la menor respuesta al fármaco, es una falla secundaria,
para distinguirlo de la falla primaria en la que el fármaco
no es efectivo durante la terapia inicial. Cuando no se produce
la respuesta esperada con metformina o con las sulfonilureas,
debe acudirse a la terapia combinada y, si es necesario, iniciar
insulina.
- Se debe monitorizar la respuesta
a todas las terapias para diabetes mediante mediciones periódicas
de la glicemia en ayunas y los niveles de hemoglobina glicosilada,
teniendo como meta el disminuir estos niveles a rangos normales.
Durante la titulación inicial de la dosis, la glucosa
en ayunas puede utilizarse para determinar la respuesta terapéutica.
Posteriormente, se deben monitorizar tanto la glicemia como
la hemoglobina glicosilada. Las mediciones de hemoglobina glicosilada
son útiles para evaluar el control a largo plazo.(1)
Debe realizarse el monitoreo inicial y periódico de los
parámetros hematológicos (por ejemplo, hemoglobina
/ hematocrito e índices de glóbulos blancos) y
la función renal (creatinina sérica), al menos
anualmente.(1)
INTERACCIONES(1,3)
GLIBENCLAMIDA:
la coadministración de glibenclamida y metformina
no produce alteraciones en la farmacocinética y farmacodinamia
de ambos fármacos. Se han observado disminuciones en las
AUC
y Cmax de glibenclamida, pero muy variables.
FUROSEMIDA:
los parámetros farmacocinéticos de furosemida y
metformina se afectan por la coadministración. Furosemida
incrementa la concentración plasmática de metformina
y la Cmax sanguínea en 22% y la AUC
sanguínea en 15%, sin ningún cambio significativo
en el aclaramiento renal de metformina. Cuando se administra con
metformina, la Cmax y la AUC
de furosemida son 31% y 12% menores, respectivamente, que cuando
se administra sola, y la vida media terminal disminuye en 32%,
sin ningún cambio significativo en el aclaramiento renal.
No se posee información sobre la coadministración
crónica de furosemida y metformina.
NIFEDIPINO:
la coadministración de este fármaco incrementa la
Cmax plasmática de metformina y la
AUC
en 20% y 9%, respectivamente, e incrementa la cantidad excretada
en la orina. No se alteran la Tmax y la
vida media. Nifedipino aparentemente mejora la absorción
de metformina. Metformina tiene efectos mínimos sobre nifedipino.
FÁRMACOS
CATIÓNICOS: los fármacos catiónicos (por
ejemplo, amilorida, digoxina,
morfina,
procainamida, quinidina,
quinina,
ranitidina,
triamtereno, trimetoprim
o vancomicina)
que son eliminados por secreción tubular renal teóricamente,
interactúan con metformina al competir por los sistemas
de transporte tubular renal comunes. Esta interacción entre
metformina y cimetidina
oral se ha observado en los voluntarios sanos, con un incremento
del 60% en la concentración plasmática de metformina
y concentraciones sanguíneas totales y un 40% de incremento
en el plasma y el AUC
total de metformina sanguíneo. No hay alteraciones en la
vida media de eliminación. Metformina no tiene efecto sobre
la farmacocinética de cimetidina. Aunque estas interacciones
son aún teóricas (excepto para cimetidina), se debe
monitorizar con cuidado al paciente y hay que considerar los reajustes
de las dosis de metformina y/o el fármaco que interfiere,
en los pacientes que reciben medicaciones catiónicas que
se excretan por el sistema secretor tubular proximal del riñón.
OTROS: ciertos
fármacos tienden a producir hiperglicemia y llevan a la
pérdida del control de la glicemia. Estos fármacos
incluyen tiazidas y otros diuréticos, corticoides,
fenotiazinas, productos tiroideos, estrógenos,
anticonceptivos orales, fenitoína,
ácido nicotínico, simpatomiméticos, bloqueadores
de los canales de calcio e isoniazidas. Cuando se administran
estos fármacos a un paciente que recibe metformina, se
debe observar al paciente debido a la pérdida del control
de la glicemia. Cuando se descontinúan estos fármacos,
se debe vigilar al paciente por el riesgo de presentar hipoglicemia.
Hay fármacos
que causan hipoglicemia, tales como: clofibrato, inhibidores de
la monoamino oxidasa, probenecid, propranolol,
rifabutin, rifampicina,
salicilatos, sulfonamidas de larga duración, sulfonilureas.(3)
Metformina
se une poco a las proteínas plasmáticas y es, por
tanto, menos posible que interactúe con fármacos
que se ligan en un alto porcentaje a las proteínas, tales
como salicilatos, sulfonamidas, cloranfenicol
y probenecid, en comparación con las sulfonilureas, que
se ligan extensamente a las proteínas séricas.
ALCOHOL: (ingestión
aguda o crónica) la ingestión excesiva eleva las
concentraciones de lactato sanguíneo o incrementa el riesgo
de desarrollar hipoglicemia, especialmente cuando se ingiere sin
alimentos.(3)
PRUEBAS DE
LABORATORIO: (3)
- Cetonas en orina: se producen falsos positivos en las pruebas.
- Colesterol total, sérico o lipoproteínas de baja
densidad (LDL) séricas, o triglicéridos séricos:
los efectos de metformina
sobre estas subfracciones lipídicas en los pacientes con
diabetes tipo II son inconsistentes, y dependen del control del
peso.
- Lactato sérico en ayunas: se incrementa hasta el límite
superior normal, 2 mEq/L [2 mmol/L], o no demuestra ningún
cambio con las dosis terapéuticas; aunque se desconoce
la fuente, cualquier incremento pequeño se debe, tal vez,
al metabolismo de la glucosa en los lechos esplácnicos
y no en el músculo esquelético.
- Lipoproteínas séricas de alta densidad: pueden
incrementarse ligeramente o no haber ninguna alteración.
SOBREDOSIS,
TOXICIDAD Y TRATAMIENTO
No se ha observado
hipoglicemia aún después de la ingestión
de 85 g de metformina, aunque hay casos de acidosis láctica
en tales circunstancias. Metformina es dialisable, con un aclaramiento
de hasta 170 mL/min bajo buenas condiciones hemodinámicas.
Por tanto, la hemodiálisis es útil para remover
el fármaco acumulado en los pacientes en quienes se sospecha
una sobredosis.(1)
CONSERVACIÓN
Mantener entre 20°C
- 25°C (68°F - 77°F). No exponer a la luz.(1)
POSOLOGÍA
No existe
un régimen fijo para el manejo de la hiperglicemia en los
pacientes con diabetes tipo 2 con metformina o con cualquier otro
agente farmacológico. La dosificación debe individualizarse
sobre una base de efectividad y tolerancia, sin exceder la dosis
diaria máxima recomendada. La dosis diaria máxima
recomendada de metformina es 2550 mg en adultos y 2000 mg en pacientes
pediátricos (10-16 años de edad); la dosis diaria
máxima recomendada para metformina de liberación
prolongada en adultos es 2000 mg.(1)
Se debe administrar
metformina en dosis divididas con las comidas, en tanto que metformina
de liberación prolongada debe administrarse generalmente
una vez al día con la comida del mediodía. Se debe
iniciar metformina con la menor dosis posible, seguir con un incremento
gradual, tanto para reducir los efectos colaterales gastrointestinales,
como para permitir la identificación de la dosis mínima
requerida para un adecuado control de la glicemia del paciente.(1)
Durante el inicio
de la terapia y la titulación de la dosis, se deben utilizar
glicemias plasmáticas en ayunas para determinar la respuesta
terapéutica a metformina e identificar la dosis mínima
efectiva para el paciente. Por tanto, se debe medir la hemoglobina
glicosilada con intervalos de aproximadamente 3 meses. La meta
terapéutica es disminuir tanto la glicemia plasmática
en ayunas como los niveles de hemoglobina glicosilada a valores
normales o cercanos a lo normal, utilizando la dosis efectiva
más baja de metformina, tanto si se administra como monoterapia
como si se da en combinación con sulfonilurea o insulina.(1)
El monitoreo de
la glicemia y la hemoglobina glicosilada también permiten
la detección de la insuficiencia primaria, por ejemplo,
disminución inadecuada de la glicemia con la dosis máxima
recomendada, y falla secundaria, por ejemplo, pérdida de
la disminución de la respuesta adecuada de glicemia después
de un periodo inicial de efectividad.(1)
La administración
de metformina es suficiente durante periodos de pérdida
transitoria del control en pacientes usualmente bien controlados
solo con dieta.
ESQUEMA DE DOSIS
RECOMENDADO EN ADULTOS(1,2)
En general, las
respuestas clínicamente significativas no se observan con
dosis menores a 1500 mg/día. Sin embargo, se recomienda
una dosis más baja para iniciar el tratamiento e incrementar
progresivamente la dosis, para minimizar los síntomas gastrointestinales.
La dosis usual para
iniciar metformina es 500 mg dos veces al día u 850 mg
una vez al día, administrado con las comidas. Los incrementos
en las dosis deben ser de 500 mg semanales u 850 mg cada dos semanas,
hasta un total de 2000 mg/día, administrados en dosis divididas.
También se puede titular la dosis desde 500 mg dos veces
al día a 850 mg dos veces al día después
de dos semanas. Para aquellos pacientes que requieren control
glicémico adicional, se debe administrar metformina hasta
2550 mg/día como dosis diaria máxima. Las dosis
superiores a 2000 mg se toleran mejor si se reparten en tres tomas,
con las comidas.
La dosis usual para
iniciar metformina de liberación prolongada es 500 mg una
vez al día, con la merienda. Los incrementos en la dosis
deben ser de 500 mg por semana, hasta un máximo de 2000
mg una vez al día, con la merienda. Si no se obtiene un
control glicémico con metformina de liberación prolongada
(2000 mg/día), se debe considerar una prueba con metformina
de liberación prolongada 1000 mg dos veces al día.
Si se requieren dosis mayores de metformina, se debe administra
un máximo de 2550 mg al día, en dosis divididas,
como se describió anteriormente.
ESQUEMA DE DOSIS
RECOMENDADO EN PACIENTES PEDIÁTRICOS(1)
La dosis usual
de inicio de metformina es 500 mg dos veces al día, administrados
con las comidas. Los incrementos de las dosis son semanales, a
razón de 500 mg cada semana hasta un máximo de 2000
mg/día, en dosis divididas. No se ha establecido la seguridad
y la eficacia de metformina de liberación prolongada en
los pacientes pediátricos.
TRANSFERENCIA
HACIA OTRA TERAPIA ANTIDIABÉTICA(1)
Cuando se transfieren
los pacientes desde un tratamiento con agentes hipoglicemiantes
orales estándar, diferentes a clorpropamida, hacia una
terapia con metformina, no se requiere de un periodo de transición.
Cuando se transfieren pacientes desde un tratamiento con clorpropamida,
se debe tener precaución durante las dos primeras semanas,
por la retención prolongada de clorpropamida en el cuerpo,
lo que lleva a efectos farmacológicos superpuestos y a
una posible hipoglicemia.
USO CONCOMITANTE
DE METFORMINA O METFORMINA DE LIBERACIÓN PROLONGADA Y TERAPIA
ORAL CON SULFONILUREA EN PACIENTES ADULTOS(1)
Si los pacientes
no responden después de cuatro semanas de administrar la
dosis máxima de metformina, se debe considerar la adición
gradual de una sulfonilurea oral mientras se continúa con
metformina en dosis máximas, aún si se ha presentado
previamente falla primaria o secundaria de la terapia con sulfonilureas.
La interacción clínica y farmacocinética
entre metformina y una sulfonilurea están disponibles actualmente
para la combinación metformina-glibenclamida.
Cuando se usan al
mismo tiempo metformina y una sulfonilurea, se alcanza el control
adecuado de la glicemia mediante el reajuste de las dosis de cada
fármaco. El principal riesgo al combinar estos fármacos
es el de hipoglicemia asociada a sulfonilurea. Se deben tomar
las precauciones necesarias durante este tipo de terapia.
Si los pacientes
no responden satisfactoriamente después de 1 a 3 meses
de terapia combinada, con las dosis máximas de metformina
y sulfonilurea, se deben considerar terapias alternativas, incluyendo
la posibilidad de intercalar insulina con metformina.
[]
[]
USO CONCOMITANTE
DE METFORMINA O METFORMINA DE LIBERACIÓN PROLONGADA Y TERAPIA
CON INSULINA EN PACIENTES ADULTOS(1)
La dosis en
uso de insulina se debe continuar durante el inicio de la terapia
con metformina. El tratamiento con metformina se debe iniciar
con una dosis de 500 mg una vez al día en los pacientes
que reciben insulina. En los pacientes que no responden adecuadamente,
se debe incrementar la dosis en 500 mg después de una semana,
y posteriormente 500 mg cada semana hasta alcanzar un control
glicémico adecuado. La dosis diaria máxima recomendada
es de 2500 mg para metformina y 2000 mg para metformina de liberación
prolongada. Se recomienda disminuir la dosis de insulina en un
10% a 25% cuando las concentraciones plasmáticas de glucosa
en ayunas disminuyen a menos de 120 mg/dL en los pacientes que
reciben esta terapia combinada. Los reajustes posteriores en las
dosis deben individualizarse en base a la respuesta de la glicemia.
[]
POBLACIONES
ESPECÍFICAS DE PACIENTES(1)
La dosificación
inicial y de mantenimiento, tanto de metformina como de metformina
de liberación prolongada, deben ser conservadoras en los
pacientes de edad avanzada, debido al potencial riesgo de insuficiencia
renal que hay en esta población. Cualquier reajuste en
la dosis debe hacerse en base a un estudio cuidadoso del la función
renal. En general, los pacientes ancianos, los pacientes débiles
y los malnutridos no deben recibir la dosis máxima de metformina
en cualquiera de sus presentaciones.
Se debe monitorizar
la función renal si es necesario para ayudar a prevenir
la acidosis láctica, especialmente en los ancianos.
COMERCIALES
| METFORMINA |
|
|
| FDA: 1994 |
| IESS: Si pertenece |
| MSP: No pertenece
|
Nombre
Comercial |
Presentación |
Componente(s) |
Concentración |
Casa
Farmacéutica |
| Diaformina |
Comprimidos LP |
METFORMINA |
850 mg |
Pharma Investi |
| Comprimidos |
500
mg |
| Glucofage |
Tabletas |
METFORMINA |
500 mg
850 mg |
Merck |
| Metforal |
Tabletas |
METFORMINA |
850 mg |
Menarini |
| Glucovance |
Tabletas |
GLIBENCLAMIDA
METFORMINA |
250
/ 1,25 mg
500 / 2,5 mg |
Merck |
BIBLIOGRAFÍA
- MDConsult. Drug Information. Metformin
Hydrochloride [web en línea] 2003 [visitado el 20 de octubre
de 2003]. Disponible en Internet desde: http://home.mdconsult.com/das/drug/view/325350172/1/3204/top?sid=219183524
- Karam J. Hormonas
pancreáticas y antidiabéticos.
En: Katzung B, editor. Farmacología
básica y clínica. 7ma ed. México DF. Editorial
El Manual Moderno; 1999. pp. 808-810.
- USP
DI. Drug Information for the Health Care Professional. Vol I.
Massachusetts. Micromedex, Inc. 1999. pp. 1957-1961.
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